Un hospital al borde del colapso: decenas de pacientes y médicos contagiados; la población se divide entre creyentes del régimen y quienes se protegen ante el brote de coronavirus que se esta dando en Chinandega.
Arnoldo Moreno, un sepulturero del cementerio general de Chinandega, nunca había presenciado un entierro tan anormal como el que vio un día de la semana pasada. En sus cinco años de trabajo, jamás le habían impedido a los familiares que se despidieran del deudo. El ataúd estaba herméticamente cerrado. “Dicen que murió de asma”, afirmó el joven enterrador, al pie de una tumba, en una ciudad donde sus habitantes están divididos por la pandemia de la covid-19 que amenaza —según fuentes médicas— con colapsar el Hospital España, de referencia en ese departamento del occidente de Nicaragua.
En Chinandega, oficialmente no hay casos positivos del nuevo coronavirus, y el Gobierno no ha reportado ninguna muerte por la covid-19. Sin embargo, registros independientes señalan que hasta la fecha hay 45 casos sospechosos y 16 muertes por la pandemia.
Esa diferencia abismal entre la negativa oficial y el registro independiente han dividido a Chinandega, entre quienes creen a pies juntillas las palabras del Gobierno, y quienes han decidido autoprotegerse ante el coronavirus.
En cualquier momento del día, en una esquina del Mercado Central se reúne una docena de ciudadanos con variopintos tapabocas; pero en la esquina opuesta hay otra docena más de ciudadanos sin ellas. La escena se repite en las filas para entrar a los bancos, en las filas de las farmacias, o en las bancas del Parque Central.
“Tengo entendido que aquí en Nicaragua no hay contagio local, solo contagio extranjero, por eso aún no uso mascarilla”, dijo Bismarck García, un cambista de dólares en la antigua esquina de los bancos.
