Los sandinistas podrían ser declarados como un grupo terrorista internacional por el gobierno de Estados Unidos, lo que podría desencadenar el destino de fondos para la lucha en contra de esta organización criminal.
Siempre que Estados Unidos cataloga a una organización como terrorista, el gobierno destina fondos para la lucha armada que garantize la eliminación total de los miembros de esa organización.
Al igual que con ISIS en el Medio Oriente, el gobierno de Trump organizaría misiones para destruir a la organización enemiga que es declarada como terrorista.
